En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
jueves, 22 de mayo de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
Él me desnudó con la mirada
Él me desnudó con la mirada, y fue quitando la hojarasca, todo lo que sobraba en mí, leyó mi alma... Y sabía leer como un poeta, más allá de la piel y lo aparente, me temblaban las manos... ¿Qué hacer después de haber sido leída de ese modo?
La mirada del otro
No puedo soportar la niebla que sostiene,
el árido camino que recorre,
los días y las noches que se asoman
tras la luz que domina.
Su mirada se posa fijamente en el ser,
se agazapa en la nieve, se desliza,
me escondo
tras la tinta del café,
ese es el pozo oscuro de la mía,
pero lo hago sabiendo que quiere verse en mí,
y eso me asusta.
(Diana María Ivizate González, Nuevo Paisaje, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
La mirada del otro
No puedo soportar la niebla que sostiene,
el árido camino que recorre,
los días y las noches que se asoman
tras la luz que domina.
Su mirada se posa fijamente en el ser,
se agazapa en la nieve, se desliza,
me escondo
tras la tinta del café,
ese es el pozo oscuro de la mía,
pero lo hago sabiendo que quiere verse en mí,
y eso me asusta.
(Diana María Ivizate González, Nuevo Paisaje, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
miércoles, 14 de mayo de 2014
La ninfa Calipso suele retenerme
Adiós a Calipso
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
sábado, 10 de mayo de 2014
Perfumada
Perfumada
Me perfumé desnuda
después que tanta agua
se deslizara fresca por mi cuerpo,
el perfume en mis dedos
iba tocando tersa
la piel y los hirsutos
pendientes del deseo...
Recorrí cavidades, estaciones desiertas,
montañas y recodos,
y pétalos que tiemblan
cuando tus labios tocan
y humedece tu lengua.
Y luego me tendí
sobre la seda roja, blanda y abierta...
Y llegaron lacayos, y suspiraron reinas,
y el rey dio jaque mate
con damas negras.
Pareció que llegabas, cuando ya yo me iba.
Entraban y salían los que lo deseaban.
El perfume enbriagaba,
los pétalos, la lengua,
la seda roja, el cielo, las damas negras...
Ya pierdo la noción,
el orden de las cosas,
me cuesta respirar, sin pedir mariposas.
Siento en toda la piel un gran revoloteo...
¿Es un delito, amor,
perfumarse el deseo?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Editorial Aduana Vieja, 2014)
Me perfumé desnuda
después que tanta agua
se deslizara fresca por mi cuerpo,
el perfume en mis dedos
iba tocando tersa
la piel y los hirsutos
pendientes del deseo...
Recorrí cavidades, estaciones desiertas,
montañas y recodos,
y pétalos que tiemblan
cuando tus labios tocan
y humedece tu lengua.
Y luego me tendí
sobre la seda roja, blanda y abierta...
Y llegaron lacayos, y suspiraron reinas,
y el rey dio jaque mate
con damas negras.
Pareció que llegabas, cuando ya yo me iba.
Entraban y salían los que lo deseaban.
El perfume enbriagaba,
los pétalos, la lengua,
la seda roja, el cielo, las damas negras...
Ya pierdo la noción,
el orden de las cosas,
me cuesta respirar, sin pedir mariposas.
Siento en toda la piel un gran revoloteo...
¿Es un delito, amor,
perfumarse el deseo?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Editorial Aduana Vieja, 2014)
miércoles, 7 de mayo de 2014
El rostro del amor
¿No te ha pasado nunca conocer a alguien que sabes que es el centro de tu vida, y da igual que se aleje, que viva en otro sitio, porque te reconoces en su alma, como si hubieras visto el rostro del amor, o de Dios?
El paso de un ángel
Poseída por ti,
alma que pasas sin saber qué has hecho,
un roce de tus alas ha bastado
para tirar abajo mi universo,
pedazos que se rompen sólo siento,
las mariposas mueren contra el techo,
los manantiales sólo han sido charcos,
la luna un viejo espejo;
siento como se rompen los cristales,
otras almas se quedan a lo lejos,
debajo de estos escombros pasajeros
que van cayendo,
sólo a ti veo.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
El paso de un ángel
Poseída por ti,
alma que pasas sin saber qué has hecho,
un roce de tus alas ha bastado
para tirar abajo mi universo,
pedazos que se rompen sólo siento,
las mariposas mueren contra el techo,
los manantiales sólo han sido charcos,
la luna un viejo espejo;
siento como se rompen los cristales,
otras almas se quedan a lo lejos,
debajo de estos escombros pasajeros
que van cayendo,
sólo a ti veo.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
martes, 6 de mayo de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
¡Feliz día a todas las madres!
Todo lo que yo sé de solidaridad, me lo enseñó mi madre. Todo lo que yo sé del medio ambiente, me lo enseñó mi abuela.
Decía Virginia Woolf hace más de un siglo:
De nuestros padres conocemos siempre algún hecho, alguna distinción. Fueron soldados o marinos; ocuparon tal cargo o legislaron. Pero de nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras bisabuelas, ¿qué queda? Nada sino una tradición. Una era bella; otra era pelirroja; otra fue besada por una reina. No sabemos nada de ellas excepto sus nombres y las fechas de sus matrimonios y el número de hijos que tuvieron... (Ver más en: Diana María Ivizate González, Virginia Woolf. La experiencia como cuerpo, lenguaje y conciencia. Valencia, Editorial Letra Capital, 2013)
Afortunadamente, hoy en día va quedando una estela potente detrás de nuestras madres, sabemos de ellas mucho más, las reflejamos en nuestros actos cotidianos. La madre es como la tierra, nada nos hace sentirnos más firmes. Para ella, este homenaje.
Decía Virginia Woolf hace más de un siglo:
De nuestros padres conocemos siempre algún hecho, alguna distinción. Fueron soldados o marinos; ocuparon tal cargo o legislaron. Pero de nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras bisabuelas, ¿qué queda? Nada sino una tradición. Una era bella; otra era pelirroja; otra fue besada por una reina. No sabemos nada de ellas excepto sus nombres y las fechas de sus matrimonios y el número de hijos que tuvieron... (Ver más en: Diana María Ivizate González, Virginia Woolf. La experiencia como cuerpo, lenguaje y conciencia. Valencia, Editorial Letra Capital, 2013)
Afortunadamente, hoy en día va quedando una estela potente detrás de nuestras madres, sabemos de ellas mucho más, las reflejamos en nuestros actos cotidianos. La madre es como la tierra, nada nos hace sentirnos más firmes. Para ella, este homenaje.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)