Tu lenguaje es tu signo

La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate

sábado, 14 de diciembre de 2013

Yo te he querido en sueños

Yo te he querido en sueños
más de lo que se puede en realidad,
te he hecho el amor mil veces
mientras llorabas de felicidad.
Me duele no tenerte, por eso invento que estás aquí,
siento que entre tus manos nace mi cuerpo y vuelve a morir...
Yo sé cómo te sientes cuando la tarde vuelve a caer,
cuando suben las nubes y el horizonte se deja ver.
Si al menos me dijeras cuál es tu nombre, podría nombrarte,
pero yo me conformo con ver tu rostro en todas partes.
Ámame, por favor, así en los sueños como en el arte,
aunque yo dé mi vida por algún día poder tocarte.
(Diana María Ivizate González,  Paisajes de mujer / Womanlands)

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Bésame amor

Bésame, amor,
no pierdas tiempo,
que pierdo el tren en este intento,
y por si acaso vas a amarme,
no empieces demasiado tarde...
La A de amor y de alegría,
A de pasión: ¡Ay vida mía!
La M de mucho desafío,
de mal de amores,
de mar umbrío.
La ¡Ohhh! de delirio y de obsesiones,
la R reptando por las pasiones,
y si ahora ya lo has entendido,
dame ese beso que has prometido:
que sea muy dulce, que sea de acero,
un beso suave, con dos "te quiero".
Y si no pierdes el control...
quedamos para otra ocasión.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands)

martes, 10 de diciembre de 2013

El deseo de aquello que no podemos alcanzar

Eva cansada
al final del letargo,
cuando las fuerzas vuelven
y se desea lo justo y lo prohibido,
siendo esto último un poco más ansiado.
Por pabellones de incierta melodía
y vericuetos donde cantan las aves
canciones de sirenas.
Por arrecifes donde los lobos
dejan de ser marinos
y se desea lo justo y lo lejano,
siendo esto último un poco más urgente.
Sobre las rocas
marcando la marea
a un ritmo que no puede confundirse.
Sobre la arena
mordiendo lo que queda
clavándose en la frente
las estrellas.
(Diana María Ivizate González,  Paisajes de mujer / Womanlands)

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tentaciones

Eva en el paso

fronterizo del deseo
de no pasar jamás inadvertida
o desaparecer en blancas pinceladas,
visiones de Sorolla dibujando la luz
y espuma de las olas.
Eva por los contornos de la noche
sin atreverse a entrar
reconociendo
que la tientan las fuerzas
del más allá y del hoy,
que si pasa esa puerta
será un grano de polvo
en el lodo ya místico.
Y que si no penetra
el umbral acechando
la seguirá en su blanco
sediento y espectral
cuando extienda las alas.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands)

sábado, 7 de diciembre de 2013

La noche y tú

La noche

Oh, bosque,  no me tragues,
no me encierres en ti,
es horrible ese abrazo de tus ramas,
es horrible esta noche indiferente,
tus aguas que me llaman,
tus feroces panteras en la noche...
Es horrible y no puedo
evitar abrazarte cada árbol,
apretarme tus hojas contra el pecho,
huir,
huir de mí y hallar tus flores,
tus leopardos callados y tu luna.
(Diana María Ivizate González,  Ocultas fragancias que golpean)

Yo seré fuerte

POEMA LIX

Te digo que sigas tu camino sin el temor de perderme. Te
digo que has de encontrarme cuando vuelvas,  aunque tardes
mil años.
Pues que eres débil y te empuja la vida, ve donde te lleve. ¿A
qué luchar, si lucharías en vano?
Yo seré fuerte por ti. Con tus claudicaciones voy a fabricarme
una montaña,  y me sentaré en la cumbre a esperarte.
No temas que sienta el miedo de la noche o que el frío me
arredre. No hay invierno más frío que mi invierno ni noche
más profunda que mi noche...
¡Yo soy quien va a congelar el viento y a oscurecer la
tiniebla!
De veras te digo que sigas tu camino, que para esperarte
tendré la inmovilidad de la piedra. O más bien la del árbol,
agarrado a la tierra rabiosamente.
(Dulce María Loynaz, Poemas escogidos)

martes, 3 de diciembre de 2013

El amor imposible

POEMA CIII
Como este río que a ningún lado ha de llegar y sigue
andando, yo me quedé en la vida,  amado mío, yendo hacia ti.
Yendo hacia ti por un camino que era siempre más largo que
mi agua,  aunque mi agua no se acabara nunca y fuera el
corazón quien la empujara.
He vivido mi muerte y he muerto mi vida yendo hacia ti,
tanteando tinieblas, confundiendo rastros.
Como este río, sí... Como este río lento y ciego que no
puede detenerse ni volverse atrás, ni desatarse de la piedra
donde nació.
Distancia de río ha sido nuestra distancia: la que no se acorta
aunque yo camine todo el día,  y toda la noche,  y toda la
vida.
(Dulce María Loynaz, Poemas escogidos)