¿Alguna vez has querido besar una estatua?
Te dejo mi poema sobre El David de Miguel Ángel.
LO INESPERADO
Ante El David de Miguel Ángel
Una mujer no puede detenerse
ante este hallazgo,
ni acariciar el mármol,
ni soñar.
Debe emprender la huida.
Apenas tiempo hay para pensar...
Una mujer que tiene ya su vida,
que debe postergarse a ser jamás,
¿cómo se atreve,
se queda detenida,
perdido ya el idioma y las palabras,
olvidadas la fuerza y la medida?
Cuando al mirar adentro ve tan hondo,
en el hombre de mármol la poesía.
(Diana María Ivizate González, HALLAR EL SITIO. Miami, Editorial Homagno, 2008)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
lunes, 24 de febrero de 2014
sábado, 22 de febrero de 2014
Caminante no hay camino...
Te dejo mi homenaje a Antonio Machado, un poeta que acompaña.
Eva haciendo camino
Caminante no hay camino...
Antonio Machado
ha descubierto
no hay nadie que consuele al caminante:
donde quiera le hablan
pensando que sus ideas vienen de otro lugar,
donde le aman lo hacen
sabiendo que su corazón está
en otra parte,
donde llora le abrazan
y asumen que su llanto
es cosa del pasado,
donde sufre le ignoran
sus sufrimientos
de otra tierra.
Pero él insiste en aferrarse
a un nuevo modo de pensar,
a un nuevo amor,
a un llanto de presente y de futuro,
al sufrimiento de otra tierra,
a una pasión tal vez distinta
que lo salve.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Eva haciendo camino
Caminante no hay camino...
Antonio Machado
ha descubierto
no hay nadie que consuele al caminante:
donde quiera le hablan
pensando que sus ideas vienen de otro lugar,
donde le aman lo hacen
sabiendo que su corazón está
en otra parte,
donde llora le abrazan
y asumen que su llanto
es cosa del pasado,
donde sufre le ignoran
sus sufrimientos
de otra tierra.
Pero él insiste en aferrarse
a un nuevo modo de pensar,
a un nuevo amor,
a un llanto de presente y de futuro,
al sufrimiento de otra tierra,
a una pasión tal vez distinta
que lo salve.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Calipso le hacía el amor a Odiseo todas las noches...
ADIÓS A CALIPSO
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
jueves, 13 de febrero de 2014
Me enamoré de ti
Me enamoré de ti
Eras la luna...
Que en bote de cristal me abandonabas.
Eras un beso entre cortinas sopladas por el aire,
un beso oscuro...
pero me gustó tanto que no pude soltarme.
Eras un horizonte, la lluvia que caía,
el lodo donde hundías tus pasos hacia el hambre.
Eras lo que saciaba, esa fruta prohibida,
lo que calma y doblega,
lo que incita a buscarte.
Y aún tienes tantas caras que vago en el desierto
sin pronunciar tu nombre,
sigo buscando a tientas el beso que me diste,
las cortinas se escapan fuera de la ventana,
y la luna no vuelve.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
Eras la luna...
Que en bote de cristal me abandonabas.
Eras un beso entre cortinas sopladas por el aire,
un beso oscuro...
pero me gustó tanto que no pude soltarme.
Eras un horizonte, la lluvia que caía,
el lodo donde hundías tus pasos hacia el hambre.
Eras lo que saciaba, esa fruta prohibida,
lo que calma y doblega,
lo que incita a buscarte.
Y aún tienes tantas caras que vago en el desierto
sin pronunciar tu nombre,
sigo buscando a tientas el beso que me diste,
las cortinas se escapan fuera de la ventana,
y la luna no vuelve.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
sábado, 8 de febrero de 2014
Mujeres y sexo
Fragmentos de mi libro sobre Virginia Woolf:
Sobre los factores que provocan el conflicto entre la pertenencia al sexo femenino y la escritura, debatiremos ampliamente en nuestro análisis de los personajes. Empecemos, pues, por esa condición primera que parecía ser indispensable a la escritora Virginia Woolf: aniquilar al modelo femenino impuesto, que la visitaba y acosaba como un fantasma. Un primer paso que no resultó demasiado difícil en comparación con la total liberación que se supone cuando se narra la experiencia femenina como sexo. Así lo expresaría en su ensayo Profesiones para mujeres (Professions for Women):
Estas fueron dos de mis auténticas experiencias. Fueron dos de las aventuras de mi vida profesional. La primera -matar al Ángel de la casa- creo que la solucioné. Murió. Pero la segunda, decir la verdad acerca de mis propias experiencias como cuerpo, creo que no conseguí resolverla.
(Diana María Ivizate González, Virginia Woolf. La experiencia como cuerpo, lenguaje y conciencia. Valencia, Editorial Letra Capital, 2013)
Sobre los factores que provocan el conflicto entre la pertenencia al sexo femenino y la escritura, debatiremos ampliamente en nuestro análisis de los personajes. Empecemos, pues, por esa condición primera que parecía ser indispensable a la escritora Virginia Woolf: aniquilar al modelo femenino impuesto, que la visitaba y acosaba como un fantasma. Un primer paso que no resultó demasiado difícil en comparación con la total liberación que se supone cuando se narra la experiencia femenina como sexo. Así lo expresaría en su ensayo Profesiones para mujeres (Professions for Women):
Estas fueron dos de mis auténticas experiencias. Fueron dos de las aventuras de mi vida profesional. La primera -matar al Ángel de la casa- creo que la solucioné. Murió. Pero la segunda, decir la verdad acerca de mis propias experiencias como cuerpo, creo que no conseguí resolverla.
(Diana María Ivizate González, Virginia Woolf. La experiencia como cuerpo, lenguaje y conciencia. Valencia, Editorial Letra Capital, 2013)
miércoles, 5 de febrero de 2014
Mensaje para un hombre que duerme en algún sitio
Mensaje para un hombre que duerme en algún sitio
A veces vi tus ojos,
a veces fue un delirio...
Sentí que me querías
y que yo había encontrado
el agua en el desierto,
y me pasé temblando tres noches y tres días:
la fiebre del amor me dejaría extenuada...
Anduve por tus ojos como por un abismo,
el vértigo atraía mi alma hacia la tuya,
y en tus brazos sentía
no temerle ya a nada.
Tus brazos tan lejanos
me rodeaban amando,
y yo volví a temblar
por miedo a estar soñando.
Tu boca me besaba,
me salvaba más bien...
Y yo era rescatada de aquella muerte mía
de lanzarme a lo hondo
del pozo más oscuro.
Contigo vi la luz, y sigo iluminada,
pero, ¿cómo se puede persistir en la herida?
Yo pensé que eras tú,
pensé que eras mi vida,
y como hago con todo... te convertí en poesía.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
A veces vi tus ojos,
a veces fue un delirio...
Sentí que me querías
y que yo había encontrado
el agua en el desierto,
y me pasé temblando tres noches y tres días:
la fiebre del amor me dejaría extenuada...
Anduve por tus ojos como por un abismo,
el vértigo atraía mi alma hacia la tuya,
y en tus brazos sentía
no temerle ya a nada.
Tus brazos tan lejanos
me rodeaban amando,
y yo volví a temblar
por miedo a estar soñando.
Tu boca me besaba,
me salvaba más bien...
Y yo era rescatada de aquella muerte mía
de lanzarme a lo hondo
del pozo más oscuro.
Contigo vi la luz, y sigo iluminada,
pero, ¿cómo se puede persistir en la herida?
Yo pensé que eras tú,
pensé que eras mi vida,
y como hago con todo... te convertí en poesía.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
lunes, 3 de febrero de 2014
My poem for you
An Angel Goes By
Possessed by you,
soul you pass without knowing what you've done,
a brush from your wings has sufficed
to pull down my universe,
broken fragments are all that I feel,
the butterflies die against the ceiling,
the rushing springs have only been puddles,
the moon an old mirror;
I can hear the glasses shattering,
other souls keep their distance,
under this passing rubble
that keeps falling
I see only you.
(Diana María Ivizate González, Hidden Scents Striking, Paisajes de Mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Possessed by you,
soul you pass without knowing what you've done,
a brush from your wings has sufficed
to pull down my universe,
broken fragments are all that I feel,
the butterflies die against the ceiling,
the rushing springs have only been puddles,
the moon an old mirror;
I can hear the glasses shattering,
other souls keep their distance,
under this passing rubble
that keeps falling
I see only you.
(Diana María Ivizate González, Hidden Scents Striking, Paisajes de Mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
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