¿POR QUÉ ME AMAS?
Tú me amas por ser virgen...
Pues te has equivocado,
de virgen tuve algo,
tal vez en el pasado.
Tú me amas por mis hechos
que mueven horizontes,
y no voy a negarlo,
he conquistado montes
más altos que tu orgullo.
Tú me odias porque dices
que mis sueños son tuyos
y yo te he respondido:
"son propiedad social".
Las fuerzas productivas,
tu paso terrenal,
extasiada me dejan
en busca de un final.
Sigo huellas de fango,
zapatos de Van Gogh...
Cuánto camino hizo
aquél que los calzó.
Tú me amas porque voy
a la deriva y siento
que el camino es muy largo
y voy de cara al viento.
(Diana María Ivizate González, Desdémona regresa. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
viernes, 15 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Desdémona regresa
...Desdémona (maldita como Baudelaire, romántica como Bécquer, o mística como Tagore), sólo necesita defenderse del amor: el único culpable -si es que lo hay-, de los pecados que le achacan. Mantener desafiante la mirada del otro, que no la desnuda, sino que incapaz le rasga las vestiduras, y resistir los estigmas, las venganzas y los prejuicios de quienes piensan que debe rendir su voluntad de mujer y no expresar su hambre y su sed, sus deseos y sus ganas, sus ansias y sus vicios, sus anhelos y sus agonías...
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)
sábado, 9 de mayo de 2015
La bailarina española
X
El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.
Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.
Ya llega la bailarina:
Soberbia y pálida llega:
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.
Lleva un sombrero torero
Y una capa carmesí:
¡Lo mismo que un alelí
Que se pusiese un sombrero!
Se ve, de paso, la ceja,
Ceja de mora traidora:
Y la mirada, de mora:
Y como nieve la oreja.
Preludian, bajan la luz,
Y sale en bata y mantón,
La virgen de la Asunción
Bailando un baile andaluz.
Alza, retando, la frente;
Crúzase al hombro la manta;
En arco el brazo levanta:
Mueve despacio el pie ardiente.
Repica con los tacones
El tablado zalamera,
Como si la tabla fuera
Tablado de corazones.
Y va el convite creciendo
En las llamas de los ojos,
Y el manto de flecos rojos
Se va en el aire meciendo.
Súbito, de un salto arranca:
Húrtase, se quiebra, gira:
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.
El cuerpo cede y ondea;
La boca abierta provoca;
Es una rosa la boca:
Lentamente taconea.
Recoge, de un débil giro,
El manto de flecos rojos:
Se va, cerrando los ojos,
Se va, como en un suspiro...
Baila muy bien la española;
Es blanco y rojo el mantón:
¡Vuelve, fosca, a su rincón
El alma trémula y sola!
(JOSÉ MARTÍ, 1853-1895)
viernes, 1 de mayo de 2015
Perfume de mujer
PERFUMADA
Me perfumé desnuda
después que tanta agua
se deslizara fresca por mi cuerpo,
el perfume en mis dedos iba tocando tersa
la piel y los hirsutos
pendientes del deseo...
Recorrí cavidades, estaciones desiertas,
montañas y recodos,
y pétalos que tiemblan
cuando tus labios tocan
y humedece tu lengua.
Y luego me tendí sobre la seda roja,
blanda y abierta,
y llegaron lacayos, y suspiraron reinas,
el rey dio jaque mate
con damas negras.
Pareció que llegabas
cuando ya yo me iba...
Entraban y salían los que lo deseaban,
el perfume embriagaba...
Los pétalos, la lengua,
la seda roja, el cielo,
las damas negras.
Ya pierdo la noción, el orden de las cosas,
me cuesta respirar
sin pedir mariposas,
siento en toda la piel un gran revoloteo...
¿Es un delito, amor,
perfumarse el deseo?
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Me perfumé desnuda
después que tanta agua
se deslizara fresca por mi cuerpo,
el perfume en mis dedos iba tocando tersa
la piel y los hirsutos
pendientes del deseo...
Recorrí cavidades, estaciones desiertas,
montañas y recodos,
y pétalos que tiemblan
cuando tus labios tocan
y humedece tu lengua.
Y luego me tendí sobre la seda roja,
blanda y abierta,
y llegaron lacayos, y suspiraron reinas,
el rey dio jaque mate
con damas negras.
Pareció que llegabas
cuando ya yo me iba...
Entraban y salían los que lo deseaban,
el perfume embriagaba...
Los pétalos, la lengua,
la seda roja, el cielo,
las damas negras.
Ya pierdo la noción, el orden de las cosas,
me cuesta respirar
sin pedir mariposas,
siento en toda la piel un gran revoloteo...
¿Es un delito, amor,
perfumarse el deseo?
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 25 de abril de 2015
Una sombra en el espejo
HICE EL AMOR SIN TI
Hice el amor sin ti esta tarde, cariño,
yo misma me arranqué el corpiño,
y yo misma el dolor de no tenerte.
Besé una sombra como tú
en el espejo,
respondió su reflejo con un guiño...
Toqué en el aire un cuerpo enardecido,
que abrazó el mío.
Me dijo tantas cosas al oído...
Me confesó su amor entre sollozos,
y suspiró:
el verdadero gozo
es amarnos así,
morir de lejos,
uniendo con el cielo nuestros pasos.
Vagar hambrientos entre la multitud
y abrir los brazos
para abrazar al otro,
aunque nos llamen locos, abrazarnos,
mientras nos quema el sol, o seduce la luna,
pues después de esta vida no hay ninguna,
y dejamos pasar el calor de otros cuerpos
porque sólo los nuestros, cuando se unan,
serán eternos.
(Diana María Ivizate González, Desdémona regresa. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2015)
Hice el amor sin ti esta tarde, cariño,
yo misma me arranqué el corpiño,
y yo misma el dolor de no tenerte.
Besé una sombra como tú
en el espejo,
respondió su reflejo con un guiño...
Toqué en el aire un cuerpo enardecido,
que abrazó el mío.
Me dijo tantas cosas al oído...
Me confesó su amor entre sollozos,
y suspiró:
el verdadero gozo
es amarnos así,
morir de lejos,
uniendo con el cielo nuestros pasos.
Vagar hambrientos entre la multitud
y abrir los brazos
para abrazar al otro,
aunque nos llamen locos, abrazarnos,
mientras nos quema el sol, o seduce la luna,
pues después de esta vida no hay ninguna,
y dejamos pasar el calor de otros cuerpos
porque sólo los nuestros, cuando se unan,
serán eternos.
(Diana María Ivizate González, Desdémona regresa. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2015)
jueves, 16 de abril de 2015
Imagen de Narciso
NARCISO HUYE DEL FUEGO DE LAS AGUAS
Narciso se ha perdido
la pasión de su imagen en la fuente.
Mira y escapa por donde mismo vino,
pero se vuelve...
Y al volverse se espera que todo lo invisible se revele
bajo el manto dorado de la noche que acecha.
Pero se vuelve...
Desconoce la sombra que aguarda,
la hoja que se desliza sobre la blanda hierba,
desconoce,
que todo puede ser en este instante revelado
si la fuente se acerca.
No precisa mirarse sobre el agua,
pues si el agua le roza es el abismo.
Se aleja...
De toda destrucción, de todo cauce
que conduzca a las aguas cristalinas,
se aleja para siempre y se confunde
con un pájaro negro en lontananza,
un penacho de palma,
una llovizna.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Narciso se ha perdido
la pasión de su imagen en la fuente.
Mira y escapa por donde mismo vino,
pero se vuelve...
Y al volverse se espera que todo lo invisible se revele
bajo el manto dorado de la noche que acecha.
Pero se vuelve...
Desconoce la sombra que aguarda,
la hoja que se desliza sobre la blanda hierba,
desconoce,
que todo puede ser en este instante revelado
si la fuente se acerca.
No precisa mirarse sobre el agua,
pues si el agua le roza es el abismo.
Se aleja...
De toda destrucción, de todo cauce
que conduzca a las aguas cristalinas,
se aleja para siempre y se confunde
con un pájaro negro en lontananza,
un penacho de palma,
una llovizna.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
domingo, 12 de abril de 2015
Un cuadro de Rousseau
EVA EN EL SUEÑO
de Rousseau,
con cara de Tahitiana,
dejándole el silencio a la pantera,
escuchando a la selva y sus premoniciones,
ensayando una siesta cerca de los leones.
Esperando al abanicador por excelencia.
Aspirando el olor de aquellas flores
que hieren la espesura,
y la música lenta
de una tribu
que llega a venerarla
cuando sube la luna.
(Diana María Ivizate González, PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
de Rousseau,
con cara de Tahitiana,
dejándole el silencio a la pantera,
escuchando a la selva y sus premoniciones,
ensayando una siesta cerca de los leones.
Esperando al abanicador por excelencia.
Aspirando el olor de aquellas flores
que hieren la espesura,
y la música lenta
de una tribu
que llega a venerarla
cuando sube la luna.
(Diana María Ivizate González, PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
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