Estrellas rojas
A veces tú,
con la barba en mis senos me haces temblar,
a veces él, ese joven tan tierno que no sabe besar...
A veces sé,
que me darías un beso sin pensarlo,
y tienes que luchar,
pero esta comprensión no me sosiega: tan cerca y tan lunar,
pareces ser, hombre espacial.
Con la estela que dejas yo me hago un chal,
de encuentros y pasiones donde tú estás...
Cubro mi desnudez de estrellas rojas
que brillan en la oscuridad.
A veces tú...
Me dejas escapar.
Te gusta el juego, verme volar...
Pero tal vez no ganes más,
tu estrella azul no servirá
para cubrirme siempre
y las estrellas rojas se resienten,
mienten,
si hay tempestad.
Bésame ya,
tu barba siento en la oscuridad...
Creo que esta vez, ya no te irás.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2009)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
jueves, 1 de mayo de 2014
martes, 29 de abril de 2014
El beso
EL BESO
A los desesperados les hace falta a veces una canción,
la mano que se atreve a oprimir el sudor,
necesitan la fuerza para romper la lluvia que moja cada tarde impunemente;
les hace tanta falta la vida cuando aparece despeinada
y les muestra la copa donde se sumergió...
pero lo indispensable a los desesperados, es un beso en la angustia de los ojos.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean.
Valencia, Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
A los desesperados les hace falta a veces una canción,
la mano que se atreve a oprimir el sudor,
necesitan la fuerza para romper la lluvia que moja cada tarde impunemente;
les hace tanta falta la vida cuando aparece despeinada
y les muestra la copa donde se sumergió...
pero lo indispensable a los desesperados, es un beso en la angustia de los ojos.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean.
Valencia, Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
lunes, 28 de abril de 2014
Ella y sus fantasmas
Eva lucha
Achill Island's a place in the rain
Where sheep lie under the wind
And sometimes you'll hear the voices
Of people who won't come again.
William Greenway
desde que sube las persianas
para enfrentar el mar,
cuando llena las copas
de puras bendiciones,
cuando enciende las velas
de ruegos y mensajes,
cuando se comunica
con el mundo exterior
y le duelen las voces
de Achill Island.
Desde que baja las persianas
para olvidar el mar
y adivina gaviotas
que al otro lado vuelan
reales,
Eva contra sí misma,
a veces en puntillas,
y otras veces,
con la espada brillando a su favor.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Achill Island's a place in the rain
Where sheep lie under the wind
And sometimes you'll hear the voices
Of people who won't come again.
William Greenway
desde que sube las persianas
para enfrentar el mar,
cuando llena las copas
de puras bendiciones,
cuando enciende las velas
de ruegos y mensajes,
cuando se comunica
con el mundo exterior
y le duelen las voces
de Achill Island.
Desde que baja las persianas
para olvidar el mar
y adivina gaviotas
que al otro lado vuelan
reales,
Eva contra sí misma,
a veces en puntillas,
y otras veces,
con la espada brillando a su favor.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
martes, 15 de abril de 2014
Un puente hacia otro lado
Cruzar
Cruzo este puente quebradizo
cada noche.
No llego nunca al otro lado.
Debo llevar lo nunca dicho,
repetir lo nombrado.
Y mientras más me acerco
eso que busco
se me aleja en pasado.
Pero la voluntad, parece de los dioses,
es que siga cruzando.
(Diana María Ivizate González, Revista Palabras diversas, Nº 46, 2014)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
Cruzo este puente quebradizo
cada noche.
No llego nunca al otro lado.
Debo llevar lo nunca dicho,
repetir lo nombrado.
Y mientras más me acerco
eso que busco
se me aleja en pasado.
Pero la voluntad, parece de los dioses,
es que siga cruzando.
(Diana María Ivizate González, Revista Palabras diversas, Nº 46, 2014)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
viernes, 11 de abril de 2014
¿Morderás la manzana?
EVA EN EL MITO
que ofrece la manzana,
incrédula mirando que todo se transforma
y el pecado proviene de su inocente ansia
de tomar
una fruta prohibida
que ahora ya todos recomiendan,
incluso los doctores.
Pero qué habría pasado
si en vez de la manzana,
si en vez de la serpiente,
si no estuviese el árbol,
si su sola aventura
se sumerge en las aguas
de un río que no fluye
cerca de aquella escena,
y se baña y se marcha
volviendo hacia nosotros
su lánguida mirada.
(Diana María Ivizate González, EVA EN EL PÁRAMO. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
que ofrece la manzana,
incrédula mirando que todo se transforma
y el pecado proviene de su inocente ansia
de tomar
una fruta prohibida
que ahora ya todos recomiendan,
incluso los doctores.
Pero qué habría pasado
si en vez de la manzana,
si en vez de la serpiente,
si no estuviese el árbol,
si su sola aventura
se sumerge en las aguas
de un río que no fluye
cerca de aquella escena,
y se baña y se marcha
volviendo hacia nosotros
su lánguida mirada.
(Diana María Ivizate González, EVA EN EL PÁRAMO. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
sábado, 5 de abril de 2014
Con el deseo en la piel
Sólo me pide café
Había una sombra en mi cama,
me pidió un vaso de agua,
yo me levanté a buscarla y me dio un beso en la espalda,
me volví y la besé.
Y desde entonces la sombra
sólo me pide café:
le ofrezco pasas y queso,
le llevo flores y miel,
pero me mira extasiada
y me reclama el café.
Esta sombra desvelada,
que quiere verme volver
a mi regreso del baño,
me he cubierto con un paño
la ferviente desnudez
y me ha pedido que vaya,
desnuda, a por el café.
He cumplido su demanda,
con el deseo en la piel:
pongo la taza caliente sobre la mesa de noche
y la sombra se me esconde... entre los pies,
sube, escala juguetona,
lame la savia de mí,
y luego me deja así,
apretada con mi almohada,
en el techo la mirada,
relajada y confundida...
Quiero esta sombra en mi vida,
aunque sea de pasada.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Había una sombra en mi cama,
me pidió un vaso de agua,
yo me levanté a buscarla y me dio un beso en la espalda,
me volví y la besé.
Y desde entonces la sombra
sólo me pide café:
le ofrezco pasas y queso,
le llevo flores y miel,
pero me mira extasiada
y me reclama el café.
Esta sombra desvelada,
que quiere verme volver
a mi regreso del baño,
me he cubierto con un paño
la ferviente desnudez
y me ha pedido que vaya,
desnuda, a por el café.
He cumplido su demanda,
con el deseo en la piel:
pongo la taza caliente sobre la mesa de noche
y la sombra se me esconde... entre los pies,
sube, escala juguetona,
lame la savia de mí,
y luego me deja así,
apretada con mi almohada,
en el techo la mirada,
relajada y confundida...
Quiero esta sombra en mi vida,
aunque sea de pasada.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
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