ABYSS
And the fallen leaf fed other leaves
and the ground was virgin
and we plunged in.
The abyss isn't so bad,
there are many voices shouting down,
shouting up
depending on how you see it,
the trees at the bottom bear you up with their powerful branches,
you let their roots have you,
you exist
in the bottom,
in the bird, the nest,
in me who have been flower and bird and bee
and spider devoured by its web
and a link like any other in this eternal, luminous chain.
THE LABYRINTH
What clarity illuminates this dark and promising path?
What steps must I take to lose myself?
Which will be how I find myself...
I need a light, a signal in waves that traps me
against some wall and reveals to me
that spiral that rises
or descends
with hidden scents striking
or kissing my temples.
THE SMILE
Here where you see me,
I am not who you think,
I'm crying out to you from inside,
I look at you, I smile at you
and you don't hear me,
but inside I cry out, until you tremble.
Here where you see me,
you guess nothing
of my soul's long laments,
of this hand that waves without reply
when I tell you goodbye and take my leave
with my broad smile,
my dead soul.
(Diana María Ivizate González, HIDDEN SCENTS STRIKING / OCULTAS FRAGANCIAS QUE GOLPEAN. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS.Translation into English: Steven Reese. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
jueves, 27 de febrero de 2014
Tal vez no debí amarte
Tal vez no debí amarte
apasionadamente,
tal
vez debí dejar
que
las cosas fluyeran,
ya
sabes, como fluyen
los
versos en el agua:
yo
lanzo un verso roto
a
que navegue el río,
y
el cauce se lo lleva
hasta
un sitio lejano…
Entonces
si regresa,
sé
que el verso era mío
y
reúno sus pedazos, como quien crea un templo,
una
piedra sobre otra.
Con
ese amor pausado,
con
las ganas de verlo,
erigido,
triunfante
sobre
todo vacío,
así
construyo yo versos, templos y amores.
Pero
si se llevase la corriente el poema…
Entonces
lloraría, porque se iría mi alma en ese intento.
Me
levanto y me voy, olvido el tiempo…
Otro
verso vendrá
corriente
arriba,
y
le daré mi vida y nacerá
con
él la poesía.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
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miércoles, 26 de febrero de 2014
¿Aceptas tu destino?
DOMAR LA BESTIA
En la linde entre el fuego y la ceniza,
más cerca del volcán y de la noche,
una mujer serenamente se reclina
a aceptar su destino.
Mientras pasan caballos azorados
que galopan
al sentir el latido
frenético en el pecho de la mujer paciente
que ve pasar las horas.
En la linde entre el fuego y el fuego
una mujer callada se apacigua
y reduce el galope de la bestia
que asustada reclina
la cabeza en el seno que la acoge
y así olvida.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
http://dianaivizate.blogspot.com.es
En la linde entre el fuego y la ceniza,
más cerca del volcán y de la noche,
una mujer serenamente se reclina
a aceptar su destino.
Mientras pasan caballos azorados
que galopan
al sentir el latido
frenético en el pecho de la mujer paciente
que ve pasar las horas.
En la linde entre el fuego y el fuego
una mujer callada se apacigua
y reduce el galope de la bestia
que asustada reclina
la cabeza en el seno que la acoge
y así olvida.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
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lunes, 24 de febrero de 2014
Yo siempre me enamoro de las estatuas
¿Alguna vez has querido besar una estatua?
Te dejo mi poema sobre El David de Miguel Ángel.
LO INESPERADO
Ante El David de Miguel Ángel
Una mujer no puede detenerse
ante este hallazgo,
ni acariciar el mármol,
ni soñar.
Debe emprender la huida.
Apenas tiempo hay para pensar...
Una mujer que tiene ya su vida,
que debe postergarse a ser jamás,
¿cómo se atreve,
se queda detenida,
perdido ya el idioma y las palabras,
olvidadas la fuerza y la medida?
Cuando al mirar adentro ve tan hondo,
en el hombre de mármol la poesía.
(Diana María Ivizate González, HALLAR EL SITIO. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Te dejo mi poema sobre El David de Miguel Ángel.
LO INESPERADO
Ante El David de Miguel Ángel
Una mujer no puede detenerse
ante este hallazgo,
ni acariciar el mármol,
ni soñar.
Debe emprender la huida.
Apenas tiempo hay para pensar...
Una mujer que tiene ya su vida,
que debe postergarse a ser jamás,
¿cómo se atreve,
se queda detenida,
perdido ya el idioma y las palabras,
olvidadas la fuerza y la medida?
Cuando al mirar adentro ve tan hondo,
en el hombre de mármol la poesía.
(Diana María Ivizate González, HALLAR EL SITIO. Miami, Editorial Homagno, 2008)
sábado, 22 de febrero de 2014
Caminante no hay camino...
Te dejo mi homenaje a Antonio Machado, un poeta que acompaña.
Eva haciendo camino
Caminante no hay camino...
Antonio Machado
ha descubierto
no hay nadie que consuele al caminante:
donde quiera le hablan
pensando que sus ideas vienen de otro lugar,
donde le aman lo hacen
sabiendo que su corazón está
en otra parte,
donde llora le abrazan
y asumen que su llanto
es cosa del pasado,
donde sufre le ignoran
sus sufrimientos
de otra tierra.
Pero él insiste en aferrarse
a un nuevo modo de pensar,
a un nuevo amor,
a un llanto de presente y de futuro,
al sufrimiento de otra tierra,
a una pasión tal vez distinta
que lo salve.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Eva haciendo camino
Caminante no hay camino...
Antonio Machado
ha descubierto
no hay nadie que consuele al caminante:
donde quiera le hablan
pensando que sus ideas vienen de otro lugar,
donde le aman lo hacen
sabiendo que su corazón está
en otra parte,
donde llora le abrazan
y asumen que su llanto
es cosa del pasado,
donde sufre le ignoran
sus sufrimientos
de otra tierra.
Pero él insiste en aferrarse
a un nuevo modo de pensar,
a un nuevo amor,
a un llanto de presente y de futuro,
al sufrimiento de otra tierra,
a una pasión tal vez distinta
que lo salve.
(Diana María Ivizate González, Eva en el páramo. PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
Calipso le hacía el amor a Odiseo todas las noches...
ADIÓS A CALIPSO
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
Escúchame, Calipso,
he de dejarte,
pues si no te dejase, dulce amiga,
cuántos peligros me suprimirías,
cuántas angustias no han de proclamarse.
Escúchame, Calipso, noble amiga,
es un pacto de amor lo que te ofrezco:
navegar esos mares de la vida,
contigo adentro...
Pero llevar a fin la travesía,
¡volver a verlos!...
Aunque ya sé que el viaje lo era todo,
¡llegar a puerto!...
Abrazar esa tierra que suspira,
sueña y espera.
Todo eso se ha de hacer con poesía,
contigo adentro.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
jueves, 13 de febrero de 2014
Me enamoré de ti
Me enamoré de ti
Eras la luna...
Que en bote de cristal me abandonabas.
Eras un beso entre cortinas sopladas por el aire,
un beso oscuro...
pero me gustó tanto que no pude soltarme.
Eras un horizonte, la lluvia que caía,
el lodo donde hundías tus pasos hacia el hambre.
Eras lo que saciaba, esa fruta prohibida,
lo que calma y doblega,
lo que incita a buscarte.
Y aún tienes tantas caras que vago en el desierto
sin pronunciar tu nombre,
sigo buscando a tientas el beso que me diste,
las cortinas se escapan fuera de la ventana,
y la luna no vuelve.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
Eras la luna...
Que en bote de cristal me abandonabas.
Eras un beso entre cortinas sopladas por el aire,
un beso oscuro...
pero me gustó tanto que no pude soltarme.
Eras un horizonte, la lluvia que caía,
el lodo donde hundías tus pasos hacia el hambre.
Eras lo que saciaba, esa fruta prohibida,
lo que calma y doblega,
lo que incita a buscarte.
Y aún tienes tantas caras que vago en el desierto
sin pronunciar tu nombre,
sigo buscando a tientas el beso que me diste,
las cortinas se escapan fuera de la ventana,
y la luna no vuelve.
(Diana María Ivizate González, Ocultas fragancias que golpean. Valencia, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2002)
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