Tu lenguaje es tu signo

La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate

sábado, 30 de mayo de 2015

SI PUDIERAS AMARME

Si pudieras amarme, ¿cómo serían tus besos?
¿Arrancarías de mi pelo las flores
para olerlas oculto en tu cueva de miedo?
¿Encenderías fogatas y olorosas fragancias
esparcirías al viento?
¿Cómo te gustaría que llegara vestida,
de blanco,  o de pálido cielo?
¿Cabalgaría en caballo hasta tu puerta?
¿Cómo serían tus manos al tocar mi vestido,
al revisar mis labios y mi boca sedienta?
¿Serían manos errantes o seguras y fuertes?
¿Serían manos amables que tiemblan al quererme?
¿Cómo sería tu pecho al poner mi cabeza?
¿Sería un pecho de bronce,
bosque de niebla espesa?
¿Cómo sería tu boca?
¿Húmeda y solidaria,
acogiendo sedienta cada promesa mía?
¿Me dejarías decirte todo lo que yo siento,
o con tus ojos sabios ya lo adivinarías?
¿Me dejarías morir en tus brazos de noche,
y renacer de día?
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial. Colección Palabras Mayores, 2015)

viernes, 22 de mayo de 2015

Y LAS GRULLAS VOLABAN HACIA EL SUR

Y las grullas volaban hacia el sur
Si tengo que ir al cielo,
iré contigo,
los dos en camisón, recién dormidos
tras hacer el amor,
iremos juntos, seremos elegidos...
Porque hemos amado de una forma que mata,
hemos sufrido...
Tú en un confín del mundo,
yo en el otro latido,
tan lejos y tan juntos.
Amantes de lo eterno,
rozamos inmortales lo divino...
Querer sin poseer nos ha tocado...
¿Habrá peor castigo?
¡Qué lección de vivir, mi amor,
mi amado,
muriendo cada día!
Pude sobrevivir por la poesía...
Pude darte la mano en la distancia
y sentir que me alzabas en tus brazos,
en carruajes alados me llevabas
a un lugar encantado,
sobre la hierba y el rocío besabas
mi cuerpo enamorado,
y volaban las grullas hacia el sur,
y las rosas morían...
Al sentir los quejidos del amor,
palidecían.
Marchitas se quedaron y llovió,
como nunca llovía,
sobre aquellos dos cuerpos, tú y yo,
que se querían...
La lluvia selló el paso de los días,
nos volvimos estatuas.
Abrazados los cuerpos
se besan todavía.
Las grullas vuelan hacia el sur...
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

jueves, 21 de mayo de 2015

Hospitalaria...

TE SIENTO
¿Quieres venir conmigo
a mi cuarto,  extranjero?
Que quiero oler tu pelo,
que quiero oler tu pelo.
¿Cómo olerá tu frente,
cómo serán tus manos?
¿Acarician nerviosas algún lienzo
cuando empieza la noche?
¿Y cuando pasa... con todas sus estrellas titilantes,
descansan en tu pecho?
¿Cómo serán tus ojos?
¿Perdonarán amores no cumplidos,
deseos pasajeros?
¿Serán negros, profundos, y me verán por dentro?
Tengo miedo de verlos, extranjero,
tengo miedo de olerte y de besar tu pelo...
El lienzo que acaricio tiene un rostro sereno,
no parece desearme hasta que el mío vuelvo,
pero a mi espalda siento que su amor es eterno,
que habla conmigo a solas...
cuando yo estoy durmiendo.
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

viernes, 15 de mayo de 2015

¿Por qué me amas?

¿POR QUÉ ME AMAS?
Tú me amas por ser virgen...
Pues te has equivocado,
de virgen tuve algo,
tal vez en el pasado.
Tú me amas por mis hechos
que mueven horizontes,
y no voy a negarlo,
he conquistado montes
más altos que tu orgullo.
Tú me odias porque dices
que mis sueños son tuyos
y yo te he respondido:
"son propiedad social".
Las fuerzas productivas,
tu paso terrenal,
extasiada me dejan
en busca de un final.
Sigo huellas de fango,
zapatos de Van Gogh...
Cuánto camino hizo
aquél que los calzó.
Tú me amas porque voy
a la deriva y siento
que el camino es muy largo
y voy de cara al viento.
(Diana María Ivizate González, Desdémona regresa. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

jueves, 14 de mayo de 2015

Desdémona regresa

...Desdémona (maldita como Baudelaire, romántica como Bécquer, o mística como Tagore), sólo necesita defenderse del amor: el único culpable -si es que lo hay-, de los pecados que le achacan. Mantener desafiante la mirada del otro, que no la desnuda, sino que incapaz le rasga las vestiduras, y resistir los estigmas, las venganzas y los prejuicios de quienes piensan que debe rendir su voluntad de mujer y no expresar su hambre y su sed, sus deseos y sus ganas, sus ansias y sus vicios, sus anhelos y sus agonías...
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

sábado, 9 de mayo de 2015

La bailarina española

X

El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.

Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina:
Soberbia y pálida llega:
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.

Lleva un sombrero torero
Y una capa carmesí:
¡Lo mismo que un alelí
Que se pusiese un sombrero!

Se ve, de paso, la ceja,
Ceja de mora traidora:
Y la mirada, de mora:
Y como nieve la oreja.

Preludian, bajan la luz,
Y sale en bata y mantón,
La virgen de la Asunción
Bailando un baile andaluz.

Alza, retando, la frente;
Crúzase al hombro la manta;
En arco el brazo levanta:
Mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones
El tablado zalamera,
Como si la tabla fuera
Tablado de corazones.

Y va el convite creciendo
En las llamas de los ojos,
Y el manto de flecos rojos
Se va en el aire meciendo.

Súbito, de un salto arranca:
Húrtase, se quiebra, gira:
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.

El cuerpo cede y ondea;
La boca abierta provoca;
Es una rosa la boca:
Lentamente taconea.

Recoge, de un débil giro,
El manto de flecos rojos:
Se va, cerrando los ojos,
Se va, como en un suspiro...

Baila muy bien la española;
Es blanco y rojo el mantón:
¡Vuelve, fosca, a su rincón
El alma trémula y sola!
(JOSÉ MARTÍ, 1853-1895)

viernes, 1 de mayo de 2015

Perfume de mujer

PERFUMADA
Me perfumé desnuda
después que tanta agua
se deslizara fresca por mi cuerpo,
el perfume en mis dedos iba tocando tersa
la piel y los hirsutos
pendientes del deseo...
Recorrí cavidades, estaciones desiertas,
montañas y recodos,
y pétalos que tiemblan
cuando tus labios tocan
y humedece tu lengua.
Y luego me tendí sobre la seda roja,
blanda y abierta,
y llegaron lacayos, y suspiraron reinas,
el rey dio jaque mate
con damas negras.
Pareció que llegabas
cuando ya yo me iba...
Entraban y salían los que lo deseaban,
el perfume embriagaba...
Los pétalos, la lengua,
la seda roja, el cielo,
las damas negras.
Ya pierdo la noción,  el orden de las cosas,
me cuesta respirar
sin pedir mariposas,
siento en toda la piel un gran revoloteo...
¿Es un delito, amor,
perfumarse el deseo?
(Diana María Ivizate González,  YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS.  Valencia,  Aduana Vieja Editorial,  2014)