ANOCHE
Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.
El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave,
me dio con un martillo en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.
Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y en sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo láser me traspasa.
Hablábamos del cosmos y de iconografía,
pero todo vino abajo
cuando me dio el santo y seña.
Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.
(CARILDA OLIVER LABRA)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
viernes, 1 de noviembre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
Si anhelas el pasado, aférrate al presente...
Lo evocado
es más dócil que lo vivo,
pues se puede enmendar
y hacer perfecto,
amar hasta el delirio con la imagen y el sueño,
repetir, empezar, dejar dormido...
Despertarlo de nuevo
cuando no hay posibilidad ninguna de volver
a aquel instante eterno,
de tocarlo y sentir cuánto pudo haber sido...
Aferrarse al recuerdo es lo seguro:
triste y hondo tal vez, pero sin timo,
sin cataclismos que lo transformen todo en un momento,
sin riesgos para nadie,
sin temores
de descubrir un nuevo cielo abierto
y saber que la entrada está prohibida,
que la muerte es entrar...
y quedar fuera.
Aferrarse al recuerdo es lo seguro,
el peligro mayor, lo no vivido:
no puede conciliarse, se desea,
no admite mansedumbre
ni soporta la espera.
(De mi libro Hallar el sitio, Miami, Editorial Homagno, 2008)
es más dócil que lo vivo,
pues se puede enmendar
y hacer perfecto,
amar hasta el delirio con la imagen y el sueño,
repetir, empezar, dejar dormido...
Despertarlo de nuevo
cuando no hay posibilidad ninguna de volver
a aquel instante eterno,
de tocarlo y sentir cuánto pudo haber sido...
Aferrarse al recuerdo es lo seguro:
triste y hondo tal vez, pero sin timo,
sin cataclismos que lo transformen todo en un momento,
sin riesgos para nadie,
sin temores
de descubrir un nuevo cielo abierto
y saber que la entrada está prohibida,
que la muerte es entrar...
y quedar fuera.
Aferrarse al recuerdo es lo seguro,
el peligro mayor, lo no vivido:
no puede conciliarse, se desea,
no admite mansedumbre
ni soporta la espera.
(De mi libro Hallar el sitio, Miami, Editorial Homagno, 2008)
domingo, 20 de octubre de 2013
Morir de amor
Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.
...Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
Él volvió, volvió, casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
...Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!
...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al anochecer,
Me llamó el enterrador,
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!
(José Martí)
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.
...Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
Él volvió, volvió, casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
...Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!
...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al anochecer,
Me llamó el enterrador,
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!
(José Martí)
domingo, 6 de octubre de 2013
Traigo un pez en el pico
La nostalgia
se queja.
Se oye su aullido en todo el horizonte.
Dicen los que cruzan el lago
que navega,
disfrazada de lluvia hacia las piedras
y golpea...
como no sabe nadie
donde el hombre no ha llegado jamás.
Golpea...
Baja la luz sedienta de la tarde
y enciende las hogueras.
Dicen los que la han visto que es el humo su aspecto,
que es el hielo.
Planea...
Entre bandadas de gaviotas que regresan
de lo desconocido.
Trae un pez en el pico,
y muere por la boca.
se queja.
Se oye su aullido en todo el horizonte.
Dicen los que cruzan el lago
que navega,
disfrazada de lluvia hacia las piedras
y golpea...
como no sabe nadie
donde el hombre no ha llegado jamás.
Golpea...
Baja la luz sedienta de la tarde
y enciende las hogueras.
Dicen los que la han visto que es el humo su aspecto,
que es el hielo.
Planea...
Entre bandadas de gaviotas que regresan
de lo desconocido.
Trae un pez en el pico,
y muere por la boca.
domingo, 22 de septiembre de 2013
La luz
... Y por esta caverna pasarás
ignorando la gota que se aferra a la rugosa superficie
y que resbala a pesar de todo.
No mirarás mensajes ni pinturas rupestres,
ni el grito de las rocas a tu paso te hará escuchar,
y así, cubierto contra la humedad,
indiferente,
empujarás tus pasos al final del camino
y allí hallarás la luz
que ha de perderte para siempre.
ignorando la gota que se aferra a la rugosa superficie
y que resbala a pesar de todo.
No mirarás mensajes ni pinturas rupestres,
ni el grito de las rocas a tu paso te hará escuchar,
y así, cubierto contra la humedad,
indiferente,
empujarás tus pasos al final del camino
y allí hallarás la luz
que ha de perderte para siempre.
domingo, 8 de septiembre de 2013
La cazadora
La cazadora
Amando al minotauro sale del Templo a amenazar criaturas
salvajes y sublimes,
y conquistada luego por los grillos
y los dichosos toros en manada
regresa confundida, temblorosas las fuerzas
por el enigma de quién posee y quién es poseído
y sumerge los pies, desnudos, derrotados
en el agua salada
y de los dedos surge tupida enredadera de venas madreselvas,
el alma escurridiza y sofocada baja y se adentra
mientras arriba el cuerpo es perseguido por tímidos lacayos en acecho
y Diana se despierta socorrida
por la oscilante luz de una luciérnaga.
(Ocultas fragancias que golpean)
Amando al minotauro sale del Templo a amenazar criaturas
salvajes y sublimes,
y conquistada luego por los grillos
y los dichosos toros en manada
regresa confundida, temblorosas las fuerzas
por el enigma de quién posee y quién es poseído
y sumerge los pies, desnudos, derrotados
en el agua salada
y de los dedos surge tupida enredadera de venas madreselvas,
el alma escurridiza y sofocada baja y se adentra
mientras arriba el cuerpo es perseguido por tímidos lacayos en acecho
y Diana se despierta socorrida
por la oscilante luz de una luciérnaga.
(Ocultas fragancias que golpean)
sábado, 7 de septiembre de 2013
Poema de sábado noche
Eva confiesa
Al juego de la confesión
todo ha entregado.
Y mientras más te dice
más desea
que sepas.
No puede concederte otra ocasión,
tan sólo esta: tu verdad y su verdad
se enlazan en el tiempo
y llueven épocas
de amores reposados y carnales,
tumultuosos y tiernos,
ocultos y añorados,
tal como es el amor.
Y para ti el mensaje,
para ti la palabra bordeando precipicios,
ese significante deseado,
más preciado que el aire
a falta de tocarte.
(Paisajes de mujer/Womanlands)
Al juego de la confesión
todo ha entregado.
Y mientras más te dice
más desea
que sepas.
No puede concederte otra ocasión,
tan sólo esta: tu verdad y su verdad
se enlazan en el tiempo
y llueven épocas
de amores reposados y carnales,
tumultuosos y tiernos,
ocultos y añorados,
tal como es el amor.
Y para ti el mensaje,
para ti la palabra bordeando precipicios,
ese significante deseado,
más preciado que el aire
a falta de tocarte.
(Paisajes de mujer/Womanlands)
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