NARCISO HUYE DEL FUEGO DE LAS AGUAS
Narciso se ha perdido
la pasión de su imagen en la fuente.
Mira y escapa por donde mismo vino,
pero se vuelve...
Y al volverse se espera que todo lo invisible se revele
bajo el manto dorado de la noche que acecha.
Pero se vuelve...
Desconoce la sombra que aguarda,
la hoja que se desliza sobre la blanda hierba,
desconoce,
que todo puede ser en este instante revelado
si la fuente se acerca.
No precisa mirarse sobre el agua,
pues si el agua le roza es el abismo.
Se aleja...
De toda destrucción, de todo cauce
que conduzca a las aguas cristalinas,
se aleja para siempre y se confunde
con un pájaro negro en lontananza,
un penacho de palma,
una llovizna.
(Diana María Ivizate González, Hallar el sitio. Miami, Editorial Homagno, 2008)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
jueves, 16 de abril de 2015
domingo, 12 de abril de 2015
Un cuadro de Rousseau
EVA EN EL SUEÑO
de Rousseau,
con cara de Tahitiana,
dejándole el silencio a la pantera,
escuchando a la selva y sus premoniciones,
ensayando una siesta cerca de los leones.
Esperando al abanicador por excelencia.
Aspirando el olor de aquellas flores
que hieren la espesura,
y la música lenta
de una tribu
que llega a venerarla
cuando sube la luna.
(Diana María Ivizate González, PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
de Rousseau,
con cara de Tahitiana,
dejándole el silencio a la pantera,
escuchando a la selva y sus premoniciones,
ensayando una siesta cerca de los leones.
Esperando al abanicador por excelencia.
Aspirando el olor de aquellas flores
que hieren la espesura,
y la música lenta
de una tribu
que llega a venerarla
cuando sube la luna.
(Diana María Ivizate González, PAISAJES DE MUJER / WOMANLANDS. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
miércoles, 18 de marzo de 2015
NO SE TRATA DE POSEER...
¿POR QUÉ NO FUISTE MÍA?
¿Y por qué no quedamos para vernos un día?
Tú, en la acera del frente,
yo, al cruzar la avenida...
Los encuentros tardíos son los más deseados:
¿Por qué no te vi nunca?
¿Por qué no fuiste mía?
Dejamos para luego toda filosofía
y nos amamos ya,
tenemos prisa...
La vida se nos fue sin abrazarnos,
y si nos abrazamos, se nos irá el tranvía.
Pero dejamos ir, dejamos que se vaya...
En un campo desierto, hagamos poesía...
Sin tráfico, sin luces,
tu mirada y la mía iluminan las calles,
el temblor leve de mis labios te roza,
pasa un cocuyo, vuela una mariposa,
y vuelves a decir que la vida es hermosa
cuando tomas mi mano tan fuerte entre las tuyas
y lloras pronunciando:
"¿por qué no fuiste mía?"
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
¿Y por qué no quedamos para vernos un día?
Tú, en la acera del frente,
yo, al cruzar la avenida...
Los encuentros tardíos son los más deseados:
¿Por qué no te vi nunca?
¿Por qué no fuiste mía?
Dejamos para luego toda filosofía
y nos amamos ya,
tenemos prisa...
La vida se nos fue sin abrazarnos,
y si nos abrazamos, se nos irá el tranvía.
Pero dejamos ir, dejamos que se vaya...
En un campo desierto, hagamos poesía...
Sin tráfico, sin luces,
tu mirada y la mía iluminan las calles,
el temblor leve de mis labios te roza,
pasa un cocuyo, vuela una mariposa,
y vuelves a decir que la vida es hermosa
cuando tomas mi mano tan fuerte entre las tuyas
y lloras pronunciando:
"¿por qué no fuiste mía?"
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 14 de marzo de 2015
Ni un crimen de Allan Poe
VOY A QUERERTE
Voy a quererte, porque no encuentro
ni justificación ni alegoría,
ni una ley que se oponga,
ni enmienda que me salve;
ni un párrafo en la Poética de Aristóteles
para dejarte,
ni un soneto de Shakespeare,
ni un crimen de Allan Poe.
Pero quizás encuentre...
una huella en la arena,
alguna caracola con oculto sonido
que, al pegarla al oído, grite: "debes salvarte".
Aún así es un peligro: me salvaría contigo.
Voy a quererte a ciegas
porque este amor sin tino me sigue a todas partes,
se esparce como el polen, se pega a los abrigos.
En invierno estornudo a ver si me deshago
de este amor peregrino.
En verano me agito, y te sudo, amor mío.
Eres una sustancia tan humana y divina,
que seduces a Apolo, y tientas a Afrodita.
Los dioses del Olimpo se quedaron contigo
porque eras un deseo, y estabas prohibido.
Y yo que soy mortal... me quedaré contigo,
con el peso tremendo de un amor sin motivo.
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Aduana Vieja Editorial, 2014)
Voy a quererte, porque no encuentro
ni justificación ni alegoría,
ni una ley que se oponga,
ni enmienda que me salve;
ni un párrafo en la Poética de Aristóteles
para dejarte,
ni un soneto de Shakespeare,
ni un crimen de Allan Poe.
Pero quizás encuentre...
una huella en la arena,
alguna caracola con oculto sonido
que, al pegarla al oído, grite: "debes salvarte".
Aún así es un peligro: me salvaría contigo.
Voy a quererte a ciegas
porque este amor sin tino me sigue a todas partes,
se esparce como el polen, se pega a los abrigos.
En invierno estornudo a ver si me deshago
de este amor peregrino.
En verano me agito, y te sudo, amor mío.
Eres una sustancia tan humana y divina,
que seduces a Apolo, y tientas a Afrodita.
Los dioses del Olimpo se quedaron contigo
porque eras un deseo, y estabas prohibido.
Y yo que soy mortal... me quedaré contigo,
con el peso tremendo de un amor sin motivo.
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Aduana Vieja Editorial, 2014)
jueves, 5 de marzo de 2015
Psicología de las mesas
Psicología de las mesas
(homenaje a Freud)
Una mesa cuadrada, pulida y objetiva,
las cuatro patas firmes, nada se tambalea,
pasan las moscas, zumban,
ni siquiera se posan, algo temen,
no es de fiar la mesa sin libros y sin migas,
ni una gota de miel para jugar,
en medio de la nada, puro significado
que espanta.
Hay que iniciar el juego de subirse y bajarse,
una mujer tendida, con sus senos que apuntan a la
luna
descansa sobre ella, se baña en plata,
se mueve ansiosa de un lado para otro
de su cama improvisada
como quien busca olores escondidos,
y marca con palabras la madera que cede
bajo la punta fina de una pluma mojada:
fantasmas, evidencias, regresión y pasado,
la culpa
ya amanece y sus ojos empiezan a cerrarse
sobre la mesa fría,
pero pasa la gente que viene de algún sitio
donde la diversión ha terminado
y encuentran en la mesa un desafío,
una mujer tendida con senos afilados,
sin una sola manta,
no tirita de frío,
se observan evidencias de una noche extenuada,
pero no ha habido sexo
en medio de la nada, los deseos alientan
cuatro patas desnudas de la mesa plantada,
y la mujer suplica un poco de atención,
mientras los hombres pasan las manos tersas,
sabias,
por la madera blanca.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
viernes, 27 de febrero de 2015
Soñadores
Acciones
Me gusta acompañar la tempestad
con acto parecido, guiada por el cielo.
Y salir luego a la estación de trenes más cercana,
parar un tren con ese aire de quien rozaba lo
divino
unos minutos antes.
Bajarme en mi destino,
ver nevar…
Y tan lenta como la nieve actuar de nuevo,
en la alfombra marrón
que el fuego aviva con destellos sinuosos
cuando la noche cae
al otro lado del planeta.
Y aunque no lo desee, levantarme,
atravesar la alfombra hacia el regreso
en el tren que transporta soñadores
a su lugar de origen,
bajar en la parada de los arrepentidos
que inventan escenarios donde la acción
por unas horas triunfa,
y esperar nubarrones.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 21 de febrero de 2015
El arte en las tinieblas
EL HEDONISTA
ÉL tiene el pelo corto, rosas en la cabeza,
la mirada perdida,
labios que no han besado más que templos dichosos
donde el arte se escapa en las tinieblas.
Él es un hedonista, un amante de todo,
un apetito estético, un romance de nácar.
¿Quién se apiada de él, o acaso de su alma?
Ese ser vaporoso nunca promete nada,
y si promete es humo
lo que hay en su mirada...
Y sin embargo, locas, lo amamos hacia el alba,
cuando el sol aparece, huye de nuestra cama.
Él es una presencia narcisista y malvada,
un Dorian Gray celoso,
un espejo sin nada.
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
ÉL tiene el pelo corto, rosas en la cabeza,
la mirada perdida,
labios que no han besado más que templos dichosos
donde el arte se escapa en las tinieblas.
Él es un hedonista, un amante de todo,
un apetito estético, un romance de nácar.
¿Quién se apiada de él, o acaso de su alma?
Ese ser vaporoso nunca promete nada,
y si promete es humo
lo que hay en su mirada...
Y sin embargo, locas, lo amamos hacia el alba,
cuando el sol aparece, huye de nuestra cama.
Él es una presencia narcisista y malvada,
un Dorian Gray celoso,
un espejo sin nada.
(Diana María Ivizate González, YO TE HE QUERIDO EN SUEÑOS. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
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