Tu lenguaje es tu signo

La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate

sábado, 16 de noviembre de 2013

Voy a pensar en ti

Voy a pensar en ti
cuando las nubes
se pongan de color amarillento,
cuando, lleno de rabia, sople el viento,
cuando venga la luz de un apagón,
cuando se enciendan
llamas que no conozco en el umbral del tiempo,
las sombras que no fuimos
se convoquen para tomar un té
y se confiesen
lo que nunca dijimos...
Entonces pensaré muy seriamente:
¿cómo es que tuve que quererte?
¿Fue por pasión tal vez?
¿Fue por instinto?
¿Bebimos demasiado vino tinto?
¿Doblaban las campanas de algún muerto?
¿Sentimos que debíamos amarnos?
¿Sonaron las campanas de algún templo?
Voy a pensar en ti, amor que invento,
pues eres tan fugaz como la nada,
tan azul y tan cierto...

viernes, 15 de noviembre de 2013

Cásate y vete a Ibiza

Mujer, es posible que aún estés encerrada en un mito, que aún no sepas amar sin ataduras, por eso te propongo este poema y, si no te gustara, siempre nos quedará viajar a Ibiza.

Eva en el mito
que ofrece la manzana,
incrédula mirando que todo se transforma
y el pecado proviene de su inocente ansia
de tomar
una fruta prohibida
que ahora ya todos recomiendan,
incluso los doctores.
Pero qué habría pasado
si en vez de la manzana,
si en vez de la serpiente,
si no estuviese el árbol
si su sola aventura
se sumerge en las aguas
de un río que no fluye
cerca de aquella escena
y se baña y se marcha
volviendo hacia nosotros
su lánguida mirada.
(De mi libro: Paisajes de mujer / Womanlands.  Madrid,  Editorial Verbum, 2010)

sábado, 9 de noviembre de 2013

¿Cómo es el paraíso?

Eva contrafáctica

Eva contrafáctica
se pinta el paraíso
a su medida:
un poco de morado,
unos ribetes rosa
y una ventana blanca
donde juega la luz
y nada de conflicto.
Tan sólo pensamientos
una espera sin ruidos,
una paz que se mece
en nubes,
un gavilán que vuela
sin ánimo de caza
y un mar lento que ruge
y una nieve que llama.
(De mi libro: Paisajes de mujer / Womanlands, Madrid,  Editorial Verbum, 2010)

martes, 5 de noviembre de 2013

Encuesta


  Te dejo una encuesta que no podrás rechazar: ¿Qué harías si al morir (él/ella) te enteras de que siempre te amó?

        Espero tus respuestas. Un abrazo y feliz martes.
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Noches que no se olvidan

ANOCHE

Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.

El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave,
me dio con un martillo en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.

Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y en sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo láser me traspasa.
Hablábamos del cosmos y de iconografía,
pero todo vino abajo
cuando me dio el santo y seña.

Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.
(CARILDA OLIVER LABRA)

sábado, 26 de octubre de 2013

Si anhelas el pasado, aférrate al presente...

Lo evocado
es más dócil que lo vivo,
pues se puede enmendar
y hacer perfecto,
amar hasta el delirio con la imagen y el sueño,
repetir,  empezar,  dejar dormido...
Despertarlo de nuevo
cuando no hay posibilidad ninguna de volver
a aquel instante eterno,
de tocarlo y sentir cuánto pudo haber sido...
Aferrarse al recuerdo es lo seguro:
triste y hondo tal vez,  pero sin timo,
sin cataclismos que lo transformen todo en un momento,
sin riesgos para nadie,
sin temores
de descubrir un nuevo cielo abierto
y saber que la entrada está prohibida,
que la muerte es entrar...
y quedar fuera.
Aferrarse al recuerdo es lo seguro,
el peligro mayor,  lo no vivido:
no puede conciliarse, se desea,
no admite mansedumbre
ni soporta la espera.
(De mi libro Hallar el sitio, Miami, Editorial Homagno, 2008)

domingo, 20 de octubre de 2013

Morir de amor

Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

...Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
Él volvió,  volvió,  casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

...Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!

...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado,  al anochecer,
Me llamó el enterrador,
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!
(José Martí)