Tu lenguaje es tu signo

La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate

jueves, 25 de junio de 2015

UNA SELVA DISTANTE

Cuando me siento sola,
salgo a buscarte...
Y se mueven las hojas
de una selva distante.
Atravieso la noche
sola y descalza,
oigo ruido de fieras
y nubes altas.
Sigo algún horizonte, o algún lucero,
tengo miedo a perderme,
pero te quiero.
¿Y si sólo la selva y estar perdida
fuese la recompensa de mi vida?
Entonces vagaría en pos de un sueño,
con mis pies en el fango, dejando huellas,
para que tú las sigas, cuando puedas.
Y si ya para entonces, yo no estuviera...
Lo que siento por ti, se hizo poema,
aprendí del peligro y del dolor,
conviví con el hambre, por amor.
El viaje es lo importante: yo te abrazaba,
sintiéndote en mis brazos cada paso que daba.
Si algún día sufrieras este frío,
este viaje a lo oscuro, estos rugidos
de las fieras ocultas tras la luna,
piensa que por aquí pasé primero,
y que arriesgué mi vida
como ninguna.
(Diana María Ivizate González, Desdémona regresa. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

sábado, 20 de junio de 2015

LA DIOSA DE ÉBANO

Y la diosa de ébano vino a mi fuente,
y las dos nos bañamos, alegremente...
Me dio a beber rocío entre sus senos,
parecía tan dulce aquel veneno...
Tendí sobre la hierba su cuerpo hermoso,
y recogí las flores con tanto gozo
que le hicieron cosquillas al colocarlas
en sus preciosas manos,  y en su espalda.
Bebimos de la noche sus ambrosías,
ella pidió quedarse toda la vida,
y le dije bajito: "ya anochece,
déjame que te bese,
déjame que te bese".
Probé otra vez la flor y su fragancia,
temblé toda la noche
tocando el arpa...
Descubrió los secretos que había escondido:
estaban justo debajo de mi ombligo.
Yo le pedí quedarme toda la vida,
y me dijo bajito: "amanece, querida".
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial,  2015)

sábado, 13 de junio de 2015

PÍNTAME UN TEMPLO

Con tacones de aguja
entraré a tu morada...
Custodiarán la puerta
dos brujas y dos hadas.
Las miraré sonriente: "somos de por aquí",
y responderán: "pasa, que seas muy feliz".
Con ese buen augurio, te daré el desayuno,
en bandeja de plata, dos huevos duros.
Te gustará, insisto, que yo esté cerca
cuando las brujas se vayan de la puerta,
porque entrará la luna para avisarte
que en una noche oscura nació tu arte,
y yo estaré en tacones en la ventana,
mirando cómo pasa la madrugada...
Que me pintes un templo, te pediré,
y empezarás pintando por los pies...
Sintiendo esas perfectas pinceladas,
me agarraré con fuerza a la ventana,
y subirán tus ojos, junto con tu pincel,
hasta hacerme en el pecho algún clavel,
entonces yo, sedienta, te rogaré,
que me pintes aquí la torre Eiffel.
Y seguiremos juntos, toda la noche,
haciendo de tu arte dulce derroche...
Los tacones de aguja lanzaré
hacia el Renacimiento,
para amarte descalza cuando en mi alma pintes
un convento.
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial. Colección Palabras Mayores, 2015)

viernes, 5 de junio de 2015

HACES NIDO EN MIS OJOS

Dedicado a Gustavo Adolfo Bécquer

Has venido de lejos,
tienes horas de vuelo,
dichoso peregrino...
Me he posado en tus ojos,
he querido hacer nido
en lo más hondo de tus pensamientos...
Pero tú me has dormido,
con tus palabras dulces, arrullando mis sueños.
Yo era rebelde y tierna,
pasional y empeñada en amar
salvajemente...
Cuánta calma me das, qué paz me traes,
mi cuerpo se doblega a una mirada tuya,
y las manos me tiemblan,
y mi boca sonríe.
Tú me enseñaste a amar sin ataduras,
de lejos,  abrazando cada suspiro tuyo,
tomándolo en el aire entre mi boca,
¿qué más puedo pedir,  si soy feliz contigo,
dondequiera que estés porque tus brazos
se apoderan de mí,
me dulcifican,
me enseñan a sentir una caricia y otra,
en el umbral oscuro de toda la poesía?
Tus ojos como antorchas
iluminan la entrada
y yo me dejo dar la bienvenida...
Entro al palacio de las almas amantes
de tu mano,  mi vida,
entro al milagro de lo desconocido,
bebo de tu sonrisa néctares y ambrosías.
Y ya no siento miedo,  la noche es toda mía.
Haces nido en mis ojos, y sé que volverán...
Oscuras golondrinas.
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial.  Colección Palabras Mayores,  2015)

sábado, 30 de mayo de 2015

SI PUDIERAS AMARME

Si pudieras amarme, ¿cómo serían tus besos?
¿Arrancarías de mi pelo las flores
para olerlas oculto en tu cueva de miedo?
¿Encenderías fogatas y olorosas fragancias
esparcirías al viento?
¿Cómo te gustaría que llegara vestida,
de blanco,  o de pálido cielo?
¿Cabalgaría en caballo hasta tu puerta?
¿Cómo serían tus manos al tocar mi vestido,
al revisar mis labios y mi boca sedienta?
¿Serían manos errantes o seguras y fuertes?
¿Serían manos amables que tiemblan al quererme?
¿Cómo sería tu pecho al poner mi cabeza?
¿Sería un pecho de bronce,
bosque de niebla espesa?
¿Cómo sería tu boca?
¿Húmeda y solidaria,
acogiendo sedienta cada promesa mía?
¿Me dejarías decirte todo lo que yo siento,
o con tus ojos sabios ya lo adivinarías?
¿Me dejarías morir en tus brazos de noche,
y renacer de día?
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial. Colección Palabras Mayores, 2015)

viernes, 22 de mayo de 2015

Y LAS GRULLAS VOLABAN HACIA EL SUR

Y las grullas volaban hacia el sur
Si tengo que ir al cielo,
iré contigo,
los dos en camisón, recién dormidos
tras hacer el amor,
iremos juntos, seremos elegidos...
Porque hemos amado de una forma que mata,
hemos sufrido...
Tú en un confín del mundo,
yo en el otro latido,
tan lejos y tan juntos.
Amantes de lo eterno,
rozamos inmortales lo divino...
Querer sin poseer nos ha tocado...
¿Habrá peor castigo?
¡Qué lección de vivir, mi amor,
mi amado,
muriendo cada día!
Pude sobrevivir por la poesía...
Pude darte la mano en la distancia
y sentir que me alzabas en tus brazos,
en carruajes alados me llevabas
a un lugar encantado,
sobre la hierba y el rocío besabas
mi cuerpo enamorado,
y volaban las grullas hacia el sur,
y las rosas morían...
Al sentir los quejidos del amor,
palidecían.
Marchitas se quedaron y llovió,
como nunca llovía,
sobre aquellos dos cuerpos, tú y yo,
que se querían...
La lluvia selló el paso de los días,
nos volvimos estatuas.
Abrazados los cuerpos
se besan todavía.
Las grullas vuelan hacia el sur...
(Diana María Ivizate González, DESDÉMONA REGRESA. Valencia, Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)

jueves, 21 de mayo de 2015

Hospitalaria...

TE SIENTO
¿Quieres venir conmigo
a mi cuarto,  extranjero?
Que quiero oler tu pelo,
que quiero oler tu pelo.
¿Cómo olerá tu frente,
cómo serán tus manos?
¿Acarician nerviosas algún lienzo
cuando empieza la noche?
¿Y cuando pasa... con todas sus estrellas titilantes,
descansan en tu pecho?
¿Cómo serán tus ojos?
¿Perdonarán amores no cumplidos,
deseos pasajeros?
¿Serán negros, profundos, y me verán por dentro?
Tengo miedo de verlos, extranjero,
tengo miedo de olerte y de besar tu pelo...
El lienzo que acaricio tiene un rostro sereno,
no parece desearme hasta que el mío vuelvo,
pero a mi espalda siento que su amor es eterno,
que habla conmigo a solas...
cuando yo estoy durmiendo.
(Diana María Ivizate González,  DESDÉMONA REGRESA. Valencia,  Aduana Vieja Editorial, Colección Palabras Mayores, 2015)