Guardianes en la noche
Sueño con cuerpos desnudos
en una noche estrellada...
Los plátanos que se mueven
y la cadencia del agua,
el río que va pasando
desea reflejar mi cara,
las ráfagas mueven palmas
y las palmas se despeinan.
A lo lejos veo una ceiba
de luz de luna bañada,
y los relucientes cuerpos,
desnudos,
se acercan para rodearla.
Feliz la ceiba que tiene
la custodia asegurada:
como guardianes de noche,
se elevan ya sus espadas:
negras, dulces, duras y altas.
¡Ay, quién pudiera acercarse
a esa ceiba custodiada,
dejarse caer sumisa, en medio de la sabana,
y ser, de pies a cabeza, palmo a palmo revisada,
con la lengua, con los ojos,
de la guardia allí emboscada,
con las manos, con los dientes,
con las jugosas espadas!
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
domingo, 28 de diciembre de 2014
sábado, 13 de diciembre de 2014
Lo justo y lo prohibido
Eva cansada
al final del letargo,
cuando las fuerzas vuelven
y se desea lo justo y lo prohibido,
siendo esto último un poco más ansiado.
Por pabellones de incierta melodía
y vericuetos donde cantan las aves
canciones de sirenas.
Por arrecifes donde los lobos
dejan de ser marinos
y se desea lo justo y lo lejano,
siendo esto último un poco más urgente.
Sobre las rocas
marcando la marea
a un ritmo que no puede confundirse,
sobre la arena, mordiendo lo que queda...
clavándose en la frente
las estrellas.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
al final del letargo,
cuando las fuerzas vuelven
y se desea lo justo y lo prohibido,
siendo esto último un poco más ansiado.
Por pabellones de incierta melodía
y vericuetos donde cantan las aves
canciones de sirenas.
Por arrecifes donde los lobos
dejan de ser marinos
y se desea lo justo y lo lejano,
siendo esto último un poco más urgente.
Sobre las rocas
marcando la marea
a un ritmo que no puede confundirse,
sobre la arena, mordiendo lo que queda...
clavándose en la frente
las estrellas.
(Diana María Ivizate González, Paisajes de mujer / Womanlands. Madrid, Editorial Verbum, 2010)
domingo, 30 de noviembre de 2014
Mi corazón no es mío...
XXXVII
¿Quieres poner tu guirnalda de frescas flores
en mi cuello, hermosa?
Pero debes saber que la única guirnalda que he
tejido es para muchos, para aquellos que son vistos
en relámpagos fugaces, o moran en tierras
inexploradas, o viven en canciones de poetas.
Es demasiado tarde para pedir mi corazón
a cambio del tuyo.
Hubo un tiempo en que mi vida era como un capullo,
todo su perfume estaba atesorado en su corazón.
Ahora está derrochado por todas partes.
¿Quién conoce el encantamiento que puede recogerlo
y volver a encerrarlo?
Mi corazón no es mio para darlo sólo a una,
lo doy a muchos.
(RABINDRANAZ TAGORE)
¿Quieres poner tu guirnalda de frescas flores
en mi cuello, hermosa?
Pero debes saber que la única guirnalda que he
tejido es para muchos, para aquellos que son vistos
en relámpagos fugaces, o moran en tierras
inexploradas, o viven en canciones de poetas.
Es demasiado tarde para pedir mi corazón
a cambio del tuyo.
Hubo un tiempo en que mi vida era como un capullo,
todo su perfume estaba atesorado en su corazón.
Ahora está derrochado por todas partes.
¿Quién conoce el encantamiento que puede recogerlo
y volver a encerrarlo?
Mi corazón no es mio para darlo sólo a una,
lo doy a muchos.
(RABINDRANAZ TAGORE)
sábado, 22 de noviembre de 2014
Hombre tocando el saxofón
Un par de poemas
Con un par de poemas
se pasa este dolor.
La imagen tuya que amo
se me sienta muy cerca,
me besa, me sonríe, dice algo del pasado,
tiene la piel muy tersa y una camisa azul.
No te dejaré sola, me susurra al oído...
Yo me dejo llevar al cielo y le sonrío,
toco la gloria rosa y el abismo morado:
ya no espero por ti,
ya no te necesito.
Con un par de poemas
se calma este dolor.
Tengo la gloria eterna, el pecado y el vino,
pero me faltas tú.
Quiero beber tu cuerpo, de donde viene el mío,
algún derecho tengo por ser de tu costado
un soplo de esperanza,
una gogó nocturna bailando entre manzanas,
para que te entretengas,
así Dios me envió.
Y no pienso marcharme, con tu mano en mi saxo
cuento bajo la luna infinitas estrellas
y seguiré contando,
hasta que quieras tú.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Con un par de poemas
se pasa este dolor.
La imagen tuya que amo
se me sienta muy cerca,
me besa, me sonríe, dice algo del pasado,
tiene la piel muy tersa y una camisa azul.
No te dejaré sola, me susurra al oído...
Yo me dejo llevar al cielo y le sonrío,
toco la gloria rosa y el abismo morado:
ya no espero por ti,
ya no te necesito.
Con un par de poemas
se calma este dolor.
Tengo la gloria eterna, el pecado y el vino,
pero me faltas tú.
Quiero beber tu cuerpo, de donde viene el mío,
algún derecho tengo por ser de tu costado
un soplo de esperanza,
una gogó nocturna bailando entre manzanas,
para que te entretengas,
así Dios me envió.
Y no pienso marcharme, con tu mano en mi saxo
cuento bajo la luna infinitas estrellas
y seguiré contando,
hasta que quieras tú.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 8 de noviembre de 2014
Conversaciones con las musas
LA MUSA BUENA
Eres la musa buena, bañada y perfumada.
Me invitas a besarte, dices: "no soy mujer",
y entre tus piernas palpo un sólido argumento...
pero pareces sabia, cansada del camino,
y aún curiosa tal vez
por probar nuestro vino.
Escanciamos las copas, la noche se aventura
a que pongas tu mano
bajo de mi cintura.
Y yo no digo nada, sólo te abro la boca
para que busques tú las palabras que brotan.
Se arremolinan todas en torno a tu mirada
y me dices "cuidado, tampoco soy un hada"
¿Qué quieres que comprenda? ¿Que tú no haces milagros?
No te pido la magia, te pido un beso largo,
un poema que dure como el día del juicio
donde tú no me juzgues
y yo no te pregunte
¿de dónde viene el verso que entre mis senos guardas?
¿la luna se desnuda en striptease profundo
y tú me das a mí los premios que son suyos?
¿de dónde viene el verso que metes en mis faldas?
¿Acaso tu argumento necesita refugio?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Eres la musa buena, bañada y perfumada.
Me invitas a besarte, dices: "no soy mujer",
y entre tus piernas palpo un sólido argumento...
pero pareces sabia, cansada del camino,
y aún curiosa tal vez
por probar nuestro vino.
Escanciamos las copas, la noche se aventura
a que pongas tu mano
bajo de mi cintura.
Y yo no digo nada, sólo te abro la boca
para que busques tú las palabras que brotan.
Se arremolinan todas en torno a tu mirada
y me dices "cuidado, tampoco soy un hada"
¿Qué quieres que comprenda? ¿Que tú no haces milagros?
No te pido la magia, te pido un beso largo,
un poema que dure como el día del juicio
donde tú no me juzgues
y yo no te pregunte
¿de dónde viene el verso que entre mis senos guardas?
¿la luna se desnuda en striptease profundo
y tú me das a mí los premios que son suyos?
¿de dónde viene el verso que metes en mis faldas?
¿Acaso tu argumento necesita refugio?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 18 de octubre de 2014
Picasso
PESCADO
Hoy he tenido un sueño picassiano:
Las señoritas de aviñón en la pescadería
reparten el pescado,
una agita en sus manos un pargo alado,
otras comen tellinas, preparan algo...
Asalto a la rutina le han llamado,
se besan sobre el género congelado,
cuelgan los langostinos de sus brazos,
los bogavantes huyen azorados.
Aquellos que no estamos abonados
a la orgía de mariscos
sólo miramos.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Hoy he tenido un sueño picassiano:
Las señoritas de aviñón en la pescadería
reparten el pescado,
una agita en sus manos un pargo alado,
otras comen tellinas, preparan algo...
Asalto a la rutina le han llamado,
se besan sobre el género congelado,
cuelgan los langostinos de sus brazos,
los bogavantes huyen azorados.
Aquellos que no estamos abonados
a la orgía de mariscos
sólo miramos.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
viernes, 3 de octubre de 2014
El eslabón perdido
Somos un acto
Parecía que te ibas...
Parecía que me amabas.
Yo, engañada, sentí...
Que la vida eras tú.
Pero la vida es eso que se puede tocar:
un violín, una flor, una mano
que acaricia la tuya en la oscuridad.
Sólo cuando me beses serás otra vez vida,
la materia palpable que me invita a soñar,
sólo cuando te adueñes entre sábanas blancas
de mi futuro incierto
me harás estremecer...
Si me abrazas, tal vez, sentiré que has llegado.
Si cabalgas en mí, aceptaré tu triunfo,
sólo somos un acto,
un mensaje de amor
que glorifica el cielo en suspiros quebrados.
Oh, triunfa sobre mí,
yo casi estoy llegando, a la cima de todo,
al espacio más alto de la cadena humana,
yo, tu eslabón perdido,
ya me estoy encontrando...
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Parecía que te ibas...
Parecía que me amabas.
Yo, engañada, sentí...
Que la vida eras tú.
Pero la vida es eso que se puede tocar:
un violín, una flor, una mano
que acaricia la tuya en la oscuridad.
Sólo cuando me beses serás otra vez vida,
la materia palpable que me invita a soñar,
sólo cuando te adueñes entre sábanas blancas
de mi futuro incierto
me harás estremecer...
Si me abrazas, tal vez, sentiré que has llegado.
Si cabalgas en mí, aceptaré tu triunfo,
sólo somos un acto,
un mensaje de amor
que glorifica el cielo en suspiros quebrados.
Oh, triunfa sobre mí,
yo casi estoy llegando, a la cima de todo,
al espacio más alto de la cadena humana,
yo, tu eslabón perdido,
ya me estoy encontrando...
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
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