Un par de poemas
Con un par de poemas
se pasa este dolor.
La imagen tuya que amo
se me sienta muy cerca,
me besa, me sonríe, dice algo del pasado,
tiene la piel muy tersa y una camisa azul.
No te dejaré sola, me susurra al oído...
Yo me dejo llevar al cielo y le sonrío,
toco la gloria rosa y el abismo morado:
ya no espero por ti,
ya no te necesito.
Con un par de poemas
se calma este dolor.
Tengo la gloria eterna, el pecado y el vino,
pero me faltas tú.
Quiero beber tu cuerpo, de donde viene el mío,
algún derecho tengo por ser de tu costado
un soplo de esperanza,
una gogó nocturna bailando entre manzanas,
para que te entretengas,
así Dios me envió.
Y no pienso marcharme, con tu mano en mi saxo
cuento bajo la luna infinitas estrellas
y seguiré contando,
hasta que quieras tú.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
En este blog comparto poesía, como una de las manifestaciones del arte que más llegan al corazón de los lectores. La poesía sensibiliza, abre puertas, ensancha el conocimiento por medio de la imagen, nos ayuda a ver un mundo más allá de lo aparente. Diana Ivizate
Tu lenguaje es tu signo
La poesía es un mundo que se esconde más allá de lo aparente...
Diana Ivizate
sábado, 22 de noviembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
Conversaciones con las musas
LA MUSA BUENA
Eres la musa buena, bañada y perfumada.
Me invitas a besarte, dices: "no soy mujer",
y entre tus piernas palpo un sólido argumento...
pero pareces sabia, cansada del camino,
y aún curiosa tal vez
por probar nuestro vino.
Escanciamos las copas, la noche se aventura
a que pongas tu mano
bajo de mi cintura.
Y yo no digo nada, sólo te abro la boca
para que busques tú las palabras que brotan.
Se arremolinan todas en torno a tu mirada
y me dices "cuidado, tampoco soy un hada"
¿Qué quieres que comprenda? ¿Que tú no haces milagros?
No te pido la magia, te pido un beso largo,
un poema que dure como el día del juicio
donde tú no me juzgues
y yo no te pregunte
¿de dónde viene el verso que entre mis senos guardas?
¿la luna se desnuda en striptease profundo
y tú me das a mí los premios que son suyos?
¿de dónde viene el verso que metes en mis faldas?
¿Acaso tu argumento necesita refugio?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Eres la musa buena, bañada y perfumada.
Me invitas a besarte, dices: "no soy mujer",
y entre tus piernas palpo un sólido argumento...
pero pareces sabia, cansada del camino,
y aún curiosa tal vez
por probar nuestro vino.
Escanciamos las copas, la noche se aventura
a que pongas tu mano
bajo de mi cintura.
Y yo no digo nada, sólo te abro la boca
para que busques tú las palabras que brotan.
Se arremolinan todas en torno a tu mirada
y me dices "cuidado, tampoco soy un hada"
¿Qué quieres que comprenda? ¿Que tú no haces milagros?
No te pido la magia, te pido un beso largo,
un poema que dure como el día del juicio
donde tú no me juzgues
y yo no te pregunte
¿de dónde viene el verso que entre mis senos guardas?
¿la luna se desnuda en striptease profundo
y tú me das a mí los premios que son suyos?
¿de dónde viene el verso que metes en mis faldas?
¿Acaso tu argumento necesita refugio?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
sábado, 18 de octubre de 2014
Picasso
PESCADO
Hoy he tenido un sueño picassiano:
Las señoritas de aviñón en la pescadería
reparten el pescado,
una agita en sus manos un pargo alado,
otras comen tellinas, preparan algo...
Asalto a la rutina le han llamado,
se besan sobre el género congelado,
cuelgan los langostinos de sus brazos,
los bogavantes huyen azorados.
Aquellos que no estamos abonados
a la orgía de mariscos
sólo miramos.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Hoy he tenido un sueño picassiano:
Las señoritas de aviñón en la pescadería
reparten el pescado,
una agita en sus manos un pargo alado,
otras comen tellinas, preparan algo...
Asalto a la rutina le han llamado,
se besan sobre el género congelado,
cuelgan los langostinos de sus brazos,
los bogavantes huyen azorados.
Aquellos que no estamos abonados
a la orgía de mariscos
sólo miramos.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
viernes, 3 de octubre de 2014
El eslabón perdido
Somos un acto
Parecía que te ibas...
Parecía que me amabas.
Yo, engañada, sentí...
Que la vida eras tú.
Pero la vida es eso que se puede tocar:
un violín, una flor, una mano
que acaricia la tuya en la oscuridad.
Sólo cuando me beses serás otra vez vida,
la materia palpable que me invita a soñar,
sólo cuando te adueñes entre sábanas blancas
de mi futuro incierto
me harás estremecer...
Si me abrazas, tal vez, sentiré que has llegado.
Si cabalgas en mí, aceptaré tu triunfo,
sólo somos un acto,
un mensaje de amor
que glorifica el cielo en suspiros quebrados.
Oh, triunfa sobre mí,
yo casi estoy llegando, a la cima de todo,
al espacio más alto de la cadena humana,
yo, tu eslabón perdido,
ya me estoy encontrando...
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Parecía que te ibas...
Parecía que me amabas.
Yo, engañada, sentí...
Que la vida eras tú.
Pero la vida es eso que se puede tocar:
un violín, una flor, una mano
que acaricia la tuya en la oscuridad.
Sólo cuando me beses serás otra vez vida,
la materia palpable que me invita a soñar,
sólo cuando te adueñes entre sábanas blancas
de mi futuro incierto
me harás estremecer...
Si me abrazas, tal vez, sentiré que has llegado.
Si cabalgas en mí, aceptaré tu triunfo,
sólo somos un acto,
un mensaje de amor
que glorifica el cielo en suspiros quebrados.
Oh, triunfa sobre mí,
yo casi estoy llegando, a la cima de todo,
al espacio más alto de la cadena humana,
yo, tu eslabón perdido,
ya me estoy encontrando...
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
viernes, 19 de septiembre de 2014
Pompas de jabón
ROCA DEL MALECÓN
Ahora que te arrepientes
de no haberme besado,
te dejo mis poemas, mi código celeste,
mi dirección aquarius, mi correo surreal.
Puedes mandarme avisos, mensajes y preguntas,
lágrimas purpurina y pompas de jabón,
le haré una crucecita a todo lo enviado,
acusaré recibo de tu dedicación,
pero en la noche honda sabrás que te he olvidado,
ahora soy una roca que baña el malecón.
Sobre mi espalda agreste me lanzan los chiquillos
viscosas elegías, prolongación del yo.
Tengo párpados duros de tanto haber llorado,
rugosas las mejillas por la erosión.
Se nos rompe el planeta, todo se ha terminado,
¿Qué tal esa promesa que le hiciste a Dios?
¿Eres un hombre íntegro, intachable y probado?
¿Te concedió ser tú, a cambio del amor?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Ahora que te arrepientes
de no haberme besado,
te dejo mis poemas, mi código celeste,
mi dirección aquarius, mi correo surreal.
Puedes mandarme avisos, mensajes y preguntas,
lágrimas purpurina y pompas de jabón,
le haré una crucecita a todo lo enviado,
acusaré recibo de tu dedicación,
pero en la noche honda sabrás que te he olvidado,
ahora soy una roca que baña el malecón.
Sobre mi espalda agreste me lanzan los chiquillos
viscosas elegías, prolongación del yo.
Tengo párpados duros de tanto haber llorado,
rugosas las mejillas por la erosión.
Se nos rompe el planeta, todo se ha terminado,
¿Qué tal esa promesa que le hiciste a Dios?
¿Eres un hombre íntegro, intachable y probado?
¿Te concedió ser tú, a cambio del amor?
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
domingo, 14 de septiembre de 2014
Mi cisne
Mi cisne
Yo te admiro, mi cisne,
eres bello y plateado...
Miras al infinito con tus ojos rasgados.
Ese lago dorado donde te bañas tiene
tantas flores de loto...
Y tus plumas mojadas
dejan sediento al sol.
Siempre que yo te miro
escondes la cabeza
y sacas con el pico un pecesillo agitado.
Ese será mi premio cuando yo te suspire,
cuando aspire a tenerte, sin razón ni motivo,
pensaré que ese pez que agitas en el pico
tiene una vida efímera
y aún lucha por salvarla...
Agitándome entonces para soltarme de tus recuerdos,
yo salvaré mi amor, el que te tengo,
el que siento por ti,
tu indiferencia me hará sobrevivir,
y en el lago dorado miraré las estrellas,
que leeré en secreto, como si fuesen
mensajes para mí.
Yo te admiro, mi cisne,
me quedaré a tu lado,
aunque tú no me mires,
ni suspires por mí.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
Yo te admiro, mi cisne,
eres bello y plateado...
Miras al infinito con tus ojos rasgados.
Ese lago dorado donde te bañas tiene
tantas flores de loto...
Y tus plumas mojadas
dejan sediento al sol.
Siempre que yo te miro
escondes la cabeza
y sacas con el pico un pecesillo agitado.
Ese será mi premio cuando yo te suspire,
cuando aspire a tenerte, sin razón ni motivo,
pensaré que ese pez que agitas en el pico
tiene una vida efímera
y aún lucha por salvarla...
Agitándome entonces para soltarme de tus recuerdos,
yo salvaré mi amor, el que te tengo,
el que siento por ti,
tu indiferencia me hará sobrevivir,
y en el lago dorado miraré las estrellas,
que leeré en secreto, como si fuesen
mensajes para mí.
Yo te admiro, mi cisne,
me quedaré a tu lado,
aunque tú no me mires,
ni suspires por mí.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
miércoles, 10 de septiembre de 2014
No sé por qué te amo
Algún signo en el agua
No
sé por qué te amo,
eres
salvaje y tierno,
eres
tan peligroso como un monte de hielo,
que
se derrite justo
el
momento en que paso.
Eres
una avalancha, una noche crispada,
la
mar violenta herida,
la
tempestad callada.
Y
sin embargo sigo enroscada a tu espalda,
sobre
la ola persigo
o
tu amor o la nada.
A
tientas me desplazo
por
tus encrucijadas,
deseando
encontrar…
Algún
signo en el agua,
que
me haga continuar.
Quiero
que me desvistas de mis miedos y rosas,
sólo
un clavel ardiente en la noche apagada,
será
tu luz errante:
silencio,
tentaciones, tu mano que me explora,
el
clavel que me roza, cada vez exigente,
un
gemido en el viento,
un
gemido creciente,
hasta
ahogarme por fin.
El
clavel en mi vientre, se mueve tembloroso.
(Diana María Ivizate González, Yo te he querido en sueños. Valencia, Aduana Vieja Editorial, 2014)
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